Los directivos debemos recordar que lideramos personas y que nuestras acciones impactan en la vida profesional y personal de nuestros colaboradores, lo cual es un privilegio y una responsabilidad.

A menudo los directivos solemos pasar por alto la magnitud del impacto que tenemos en las vidas de las personas que conforman nuestros equipos de trabajo. Este impacto puede variar para nuestros colaboradores: ser positivo y transformador, o negativo y frustrante. La realidad es que nuestras acciones y decisiones como líderes pueden tener un efecto profundo en las carreras profesionales y personales de aquellos a quienes dirigimos. Por lo tanto, es esencial que los líderes de equipo estemos atentos a cada interacción, sin importar cuán insignificante o arbitraria pueda parecer, ya que todo lo que hacemos y dejamos de hacer tiene consecuencias y puede influir en la vida de alguien.

Una de las películas más aclamadas del 2023 es Past Lives, dirigida y escrita por la talentosa Celine Song. El filme nos sumerge en una conmovedora historia de reencuentro y cuestionamiento. Nora (Greta Lee) y Hae Sung (Teo Yoo) son un par de amigos que viven en Corea, ambos tienen 12 años de edad y comparten juegos, estudios y tal vez un primer amor. Nora emigra a Estados Unidos y, transcurridos 24 años, vuelve a encontrarse con Hae en la ciudad de New York. Este emotivo reencuentro cuestiona a ambos sobre cómo serían sus vidas si no se hubieran separado 24 años antes.

La película introduce un interesante concepto coreano, el "In-Yun" que se traduce como destino o providencia. En la cultura coreana se cree que cada persona tiene un destino marcado y cualquier encuentro puede significar cruzarse con alguien con quien hemos compartido vivencias. Past Lives explora las posibilidades que hemos dejado atrás en nuestras vidas debido a decisiones pasadas y cómo los encuentros fortuitos pueden desencadenar cambios profundos en nuestras vidas.

Esta reflexión sobre las decisiones pasadas me ha llevado a considerar la profunda responsabilidad del directivo y líder de la empresa. Su función principal es dirigir, inspirar y guiar a sus equipos de trabajo, pero su responsabilidad trasciende mucho más que la mera gestión. Los directivos están llamados a crear un ambiente de trabajo que fomente la confianza y motive a los miembros del equipo a aportar ideas y sugerencias para la transformación continua.

¿Cuánto tiempo dedicamos a las interacciones con nuestro equipo? ¿Cuánta atención brindamos a sus preguntas? ¿Cuánto nos involucramos con sus sueños y objetivos? No podemos olvidar que, en última instancia, lideramos personas y el éxito de una empresa depende en gran medida de las acciones y el desempeño de quienes integran nuestros equipos de trabajo.

En cierto sentido, el destino de muchas personas está en nuestras manos cuando asumimos el liderazgo de un equipo. Debemos estar atentos y utilizar nuestra influencia de manera positiva en cada uno de estos individuos. Cada encuentro, cada conversación y cada decisión pueden tener un impacto duradero en las vidas y las trayectorias profesionales de aquellos a quienes lideramos. Como directivos, tenemos la responsabilidad de reconocer y aprovechar este poder y privilegio para impulsar no solo el éxito empresarial, sino también el desarrollo personal y profesional de nuestros colaboradores.

EL AUTOR

Rodrigo Andrade Dessommes tiene el grado de Máster en Dirección de Empresas por el IDE Business School. Es ingeniero industrial y de Sistemas por el Instituto Tecnológico de Monterrey, México. Ha ocupado cargos de alta dirección en DATAFAST S.A. y BANRED S.A. Fue vicepresidente de Banca Personal y Canales en Banco Guayaquil. Actualmente es CEO de PeiGo, una plataforma digital de pagos respaldada por Banco Guayaquil. Es profesor de Dirección Estratégica del IDE Business School.