Financiar empresas del extrarradio genera empleo de calidad y beneficios económicos, además de fomentar la inclusión social.

Dos pequeñas empresas francesas especializadas en la instalación de películas adhesivas y rotulación para minoristas solicitan un préstamo a un banco comercial. Ambas tienen 43 empleados y una trayectoria de casi dos décadas. También han logrado obtener unos resultados de desempeño en línea con la media del sector, y esperan seguir así en los próximos años.

El banco solo aprueba el préstamo a una de ellas, lo que le permite expandirse y contratar más personal. A la otra se lo deniega, pese a que previsiblemente generaría más beneficios y empleos que su competidora.

¿Por qué una sí y otra no? Las empresas son idénticas salvo en una cosa: su dirección postal. La primera tiene su sede en un barrio acomodado de París; la otra en una zona de la capital de clase trabajadora y alta inmigración.

Este experimento –consistente en presentar solicitudes de préstamo de empresas prácticamente iguales– forma parte de una investigación sobre la inversión de impacto en zonas urbanas desfavorecidas realizada por el profesor del IESE Romain Boulongne, junto con Caroline Flammer (Universidad de Columbia) y Rodolphe Durand (HEC París).

Los autores estudiaron dos fenómenos: por un lado, cómo las pequeñas empresas de las banlieues –barrios marginales del extrarradio de las grandes ciudades francesas, con bajos ingresos y una elevada concentración de inmigrantes– luchan por conseguir financiación de prestamistas tradicionales y, por el otro, cómo la inversión de impacto (de conseguirse) puede tener repercusiones sustancialmente positivas tanto en los resultados financieros como en la creación de empleo. La inversión en las empresas de las banlieues tuvo un mejor rendimiento financiero e impacto laboral que el destinado a compañías en zonas más favorecidas.

Tal y como subraya la investigación, publicada en la revista Strategic Management Journal, esto supone una oportunidad para los inversores de impacto, que buscan financiar proyectos económicamente viables con impacto social positivo.

Cuando la ubicación dificulta la financiación

Todos conocemos las ventajas de establecer una empresa en una buena zona: facilita la atracción de talento, la captación de clientes y el acceso al capital. En cambio, son más escasos los estudios sobre las desventajas de ubicarse en una zona desfavorecida, donde hay más desempleo y son tan necesarios los beneficios económicos de la actividad empresarial.

Un obstáculo es la restricción de acceso al capital. Tras analizar las pequeñas empresas tanto del extrarradio como de zonas más favorecidas, los investigadores descubrieron que, en conjunto, sus fuentes de financiación eran principalmente la autofinanciación (en un 35%) y los préstamos a medio plazo de bancos tradicionales (33%).

Al desglosarlo por barrios, se observaron diferencias en los patrones de financiación. Las empresas de las banlieues tenían menos probabilidades de financiar sus inversiones con préstamos bancarios a medio plazo (solo el 28,7%) en comparación con las empresas fuera de esas zonas (el 33,4%). También tenían menos probabilidades de recibir un préstamo bancario a largo plazo (solo el 4,4% lo obtuvo frente al 5,8%).

Por el contrario, las empresas de las banlieues recurrían más a la autofinanciación que las de las zonas más favorecidas (el 40,3% frente al 34,5%). Debido a su menor acceso a la financiación tradicional, muestran mayor dependencia de su propio capital para financiarse.

Las restricciones de financiación que sufren los negocios ubicados en los barrios vulnerables del extrarradio tienen dos consecuencias directas. Primero, limitan la capacidad de las empresas para crecer e invertir en recursos estratégicos clave, como la contratación de personal altamente cualificado, lo que contribuiría a crear valor y obtener una ventaja competitiva sostenible. Segundo, les impiden invertir en proyectos prometedores, dejándoles como única opción hacerlo en proyectos menores y poco ambiciosos.

Mejor rendimiento financiero

Pero ¿qué ocurre cuando las empresas ubicadas en las áreas urbanas sensibles consiguen financiación externa adicional? Para medir el impacto de este logro, los investigadores identificaron casi seis mil empresas en Francia que habían obtenido financiación de un gran banco público de inversión dedicado a apoyar el emprendimiento. Luego, agruparon las compañías por el sector y la ciudad en los que operaban, teniendo en cuenta el factor diferencial del barrio en el que se ubicaban para poder comparar los resultados.

Las empresas de las banlieues beneficiarias de un préstamo experimentaron un aumento significativo en su desempeño financiero, a diferencia de las ubicadas fuera de esas zonas. En concreto, su rendimiento sobre activos (ROA) durante los tres años siguientes osciló entre 2,3 y 3 puntos porcentuales por encima del de sus homólogas situadas en zonas más favorecidas de la misma ciudad.

Entre las muchas razones que explican esta diferencia, tal vez la principal sea que las empresas de las banlieues tenían un mayor potencial por explotar, y la inversión fue la llave para desbloquearlo.

Mayor creación de empleo

Al margen del rendimiento financiero, la financiación se tradujo en más puestos de trabajo, lo que a su vez impulsa el consumo y, en última instancia, apoya la inclusión social. En los tres años siguientes a la concesión del préstamo, las empresas de la banlieues generaron un crecimiento del empleo de entre 6,5 y 9,2 puntos porcentuales por encima de sus competidoras de otras zonas.

Los nuevos empleos eran de alta calidad y recayeron tanto en hombres como en mujeres. Los investigadores agruparon los trabajos en cuatro categorías, según su nivel de cualificación. Si bien las cuatro experimentaron un crecimiento, el más notable correspondió al del personal altamente cualificado, lo que sugiere que las empresas de las banlieues carecían de especialización antes de recibir el préstamo.

“En resumen, estas inversiones pueden no solo conducir a un mayor éxito de las iniciativas empresariales, sino también a un mayor impacto social cuando se dirigen a empresas situadas en zonas urbanas desfavorecidas (al contrario de las externas a ellas), lo que fomenta la inclusión social de las comunidades desfavorecidas y el desarrollo de ciudades sostenibles”, concluyen los autores.

Sobre la investigación

La investigación abarcó 5.871 empresas con menos de 250 empleados y un rango de ingresos de entre 750.000 y 50 millones de euros. Las compañías estaban ubicadas en 751 banlieues de 490 ciudades francesas, áreas que el Gobierno galo clasifica como Zonas Urbanas Sensibles (ZUS). También se llevó a cabo un experimento de laboratorio con una empresa ficticia especializada en la señalización para minoristas.

EL AUTOR

Romain Boulongne es Assistant Professor de Dirección Estratégica en IESE Business School. Tiene un doctorado en Gestión Empresarial por la HEC Paris, un máster en Administración y Dinámica de la Organización por la Universidad de París y un grado en Ciencias Políticas por el Sciences Po Lille. Su principal foco de investigación se centra en cómo los procesos de categorización —los diversos mecanismos cognitivos que la gente usa para dar sentido al mundo social— determinan la evaluación y el rendimiento social de las organizaciones en los mercados.

Artículo publicado en www.iese.edu/es/insight y reproducido previa autorización.