El país cambió este año al adelantarse las elecciones y se posicionará un gobierno que tendrá 18 meses de gestión. ¿Cómo afectará el desarrollo interno en nuevos proyectos en el sector empresarial y en el comercio internacional? Hoy Ecuador es un país más complejo para la inversión. ¿Qué beneficios se pueden esperar de este cambio para el sector empresarial y el país?

El inminente cambio de gobierno en Ecuador, marcado por las elecciones adelantadas de noviembre de 2023, despierta tanto esperanza como incertidumbre en el sector empresarial del país. Con una gestión limitada a 18 meses, el nuevo gobierno enfrenta el desafío de ofrecer más seguridad, impulsar el desarrollo interno, estimular nuevos proyectos y fomentar el comercio internacional en un entorno global cada vez más complejo. Si bien Ecuador ha sido considerado un terreno complicado para la inversión, esta transición política también brinda oportunidades significativas para la revitalización económica y empresarial.

La corta duración del mandato gubernamental exige una rápida y efectiva ejecución de políticas que fomenten el crecimiento interno y la innovación empresarial. El nuevo gobierno tiene ante sí establecer un marco normativo que proporcione a las empresas, locales y extranjeras, la confianza necesaria para invertir y desarrollar nuevos proyectos. Los incentivos fiscales y la simplificación de trámites para la creación y operación de empresas pueden ser herramientas poderosas para estimular la inversión y el emprendimiento. La agilidad y la toma de decisiones efectivas serán fundamentales para aprovechar al máximo este período.

El cambio de gobierno, a pesar de su corta duración, puede brindar ventajas significativas para el sector empresarial y el país en su conjunto. El fomento de la cooperación sinérgica entre lo público y lo privado será crucial para promover la imagen del país como destino confiable para la inversión extranjera y para potenciar la exportación de productos y servicios ecuatorianos. La atención internacional sobre este proceso de cambio podría atraer inversión extranjera directa, especialmente si se comunican de manera efectiva las reformas y medidas implementadas para garantizar la estabilidad económica y política en este período.

El estado, con sus instituciones, servidores y políticos, no podrá por sí solo resolver los problemas que tanto afectan en este momento al país. Es imperativo que los poderes ejecutivo y legislativo que tendremos a partir de estas elecciones, desarrollen y ejecuten una nueva manera de hacer política en Ecuador, diferente a la que hasta ahora se ha vivido, y que debe sustentarse en la escucha del uno al otro para llegar a consensos sólidos y duraderos. No es solo un consejo: es lo que el Ecuador reclama de ellos.

Las empresas, conocedoras de la realidad actual, deben abordar preguntas fundamentales, como cuál es su contribución a la sociedad, y si se la echaría de menos en caso de desaparecer. Las empresas nacen con un propósito que las invita a pensar en “para qué” han sido creadas. Bajo estas premisas, queda sobre el tapete la afirmación de que, hoy, en este momento de cambios, las empresas ecuatorianas deben ser conscientes de la importancia de su rol en el país, y que su confianza por seguir apostando por el Ecuador será trascendental para sacar adelante nuestra sociedad.

EL AUTOR

Daniel Susaeta Vásquez ha realizado sus estudios de doctorado en Management Sciences en ESADE Business School de España y tiene el grado de MBA por el IDE Business School de Ecuador. Es ingeniero de Producción por la Universidad EAFIT de Colombia. Es gerente general de Editorial Susaeta, Ecuador. Actualmente es director general del IDE Business School, donde también es profesor de Dirección de Operaciones y Análisis de Situación de Negocios.