“Para el año 2020, un mayor dinamismo en los créditos y depósitos estará ligado al crecimiento económico. En particular, a la evolución de variables como el consumo, la inversión y el ahorro”.

El rol de la banca en la economía se fundamenta en tres funciones principales: 1) la administración del ahorro, 2) la transformación de los ahorros en créditos (intermediación financiera), y 3) la facilitación de los pagos y transacciones que se realizan entre los agentes económicos —empresas o individuos—. A medida que estas funciones se cumplen de manera eficaz y eficiente, contribuyen a dinamizar la economía de un país y su estabilidad monetaria.

El primero de éstos, el ahorro en la economía, surge por un excedente entre los ingresos y los gastos que los hogares y las empresas guardan para un consumo o una inversión futura. La banca administra estos ahorros que generalmente son de corto plazo y adversos al riesgo. Por ejemplo, en Ecuador a diciembre de 2019 dentro de los depósitos totales, se contabilizan los depósitos monetarios, de ahorro y a plazo, los cuales presentan una participación de 33%, 28% y 39%, respectivamente.

En su rol de intermediación financiera, la banca convierte los ahorros en crédito a distintos plazos y en instrumentos de inversión con diferentes riesgos, actuando como un puente entre quienes ahorran dinero y quienes necesitan de estos fondos para generar actividades, inversión y riqueza para la sociedad en el presente y en el futuro. Esta intermediación está sujeta a leyes, regulaciones y políticas que son supervisadas para no poner en riesgo la estabilidad de las instituciones y, en última instancia, los recursos de la sociedad.

Por último, los bancos facilitan la liquidación de las obligaciones que se producen entre los agentes económicos. Esto quiere decir que permiten el flujo de los recursos financieros mediante el pago de cheques emitidos, pagos con tarjetas de débito y crédito, transferencias electrónicas de fondos, retiros de los cajeros automáticos, entre otros instrumentos. En la medida que la sociedad hace uso de medios de pago más rápidos, de menor costo y seguros, estas modalidades contribuyen a dinamizar y hacer más eficiente la economía.

El sistema financiero en Ecuador[1]

La contribución de la banca a la dinamización de la economía no es una excepción en Ecuador y su papel ha contribuido a mejorar los resultados económicos, al posicionarse como un actor con resultados positivos para el sistema financiero. En 2019, la banca ecuatoriana cerró sus balances del año con un saldo positivo. Los depósitos en febrero 2019 tuvieron un crecimiento anual de 2% respecto del 2018, los cuales se reactivaron paulatinamente hasta cerrar el año en USD 31.599, es decir, 8,3% más que en diciembre de 2018.

Dentro de los depósitos totales, los depósitos a plazo tuvieron un crecimiento anual de 19,1%, impulsados principalmente por el aumento de los depósitos de 31 a 90 días, al pasar de 22% a 25% entre diciembre 2018 y el mismo mes de 2019. Esta es una señal positiva de la confianza que tiene el público con las instituciones financieras, ya que existe una preferencia por mantener sus ahorros por un mayor tiempo en las mismas, permitiendo captar estos recursos para asignarlos en los distintos segmentos de crédito.

En su rol de intermediación financiera, es decir, convertir los ahorros en crédito, el saldo de crédito terminó el año 2019 con USD 30.029 millones, un 9,9% de crecimiento con respecto a diciembre de 2018, lo que representa USD 2.700 millones adicionales. Este es el valor histórico más alto registrado en el saldo de cartera (ver Gráfico 1 en la versión descargable del artículo). De igual forma, el número de operaciones crediticias creció en 12% entre 2018 y 2019, lo que alcanza 1,8 millones de operaciones[2].

Los resultados de estos indicadores en 2019 (saldo de crédito y depósitos) están estrechamente ligados a dos factores. Primero, el programa de ajuste económico en el cual se encuentra Ecuador con el Fondo Monetario Internacional desde marzo de 2019, el cual ha permitido que exista mayor liquidez en la economía. Y el segundo factor fue la inyección de nuevos recursos traídos desde el exterior por la banca privada (USD 1.000 millones) para incrementar las operaciones crediticias lo que ha contribuido a fortalecer la economía.

Cabe señalar que los altos niveles de cartera bruta alcanzados en 2016, 2017 y 2018, reflejados en el Gráfico 1 responden a que la economía creció aceleradamente por un alto nivel de endeudamiento externo e interno en el que incurrió el gobierno. En particular, a nivel interno, se dio por la expansión del balance del Banco Central del Ecuador (BCE) mediante operaciones de inversión doméstica que se realizaron con la adquisición de papeles de la banca pública y la acreditación de recursos en las cuentas que mantienen en el BCE[3], lo cual generó un desequilibrio en las finanzas públicas del país.

Otro indicador clave para analizar el accionar de los bancos para colocar los recursos es la morosidad que mide el retraso en los pagos de los créditos otorgados. En 2019, la morosidad para los 24 bancos ecuatorianos cerró el año con 2,7% lo cual demuestra que la colocación de los bancos considera parámetros de riesgo adecuados, además de que los clientes han cumplido con sus obligaciones.

Por otro lado, el indicador de rentabilidad sobre patrimonio (ROE) en diciembre 2019 fue de 13,9%, es decir, 0,3 puntos porcentuales más que en 2018 (ver Gráfico 2 en la versión descargable del artículo). Esto indica que los bancos han capitalizado e invertido más para lograr un mejor desempeño. Por su parte, el patrimonio alcanzó los USD 5.074 millones en 2019 (9,4% más que en 2018) y las utilidades alcanzaron los USD 615,6 millones (11,2% crecimiento anual). Al mejorar los niveles de rentabilidad se sigue consolidando la confianza al evidenciar una evolución sólida del sistema bancario.

Bajo una perspectiva regional, el indicador de rentabilidad sobre el patrimonio muestra que Argentina presenta el ROE más elevado (37,9%), seguido por Uruguay (27%) y Paraguay (19%); mientras que, Nicaragua tiene la rentabilidad más baja (5,2%). Por su parte, los 24 bancos de Ecuador alcanzaron un ROE de 13,2% el cual se ubica por debajo del promedio de la región (15,5%) a junio de 2019. En el contexto de desaceleración económica que atraviesa la región, los resultados del ROE, crédito y depósitos dan señales positivas para el sistema financiero en la mayoría de los países (ver Gráfico 3 en la versión descargable del artículo).

Para el año 2020, un mayor dinamismo en los créditos y depósitos estará ligado al crecimiento económico. En particular, a la evolución de variables como el consumo, la inversión y el ahorro. De acuerdo con las estimaciones del FMI, América Latina pasará de un crecimiento estimado en 0,1% en 2019 a 1,6% en 2020. En Ecuador, este organismo prevé un ligero crecimiento de 0,5%, mientras que el Banco Mundial estima un 0,4%. Si bien estas previsiones son modestas, se espera una ligera recuperación con relación al cierre de crecimiento negativo esperado para el año 2019 (-0,5%). Para que esta recuperación sea un hecho en 2020, será de vital importancia que se mantenga el buen desempeño del sistema financiero y se cumplan de manera eficaz y eficiente sus funciones dentro de la economía.

[1] La información presentada es de los 24 bancos existentes en Ecuador a diciembre 2019, conforme la información de los balances reportados a la Superintendencia de Bancos.

[2] Banco Central del Ecuador, 2019.

[3] Este mecanismo de endeudamiento generó un desequilibrio en el balance del BCE cercano a los USD 7.000 millones. El Ministerio de Finanzas y la Banca Pública deben cumplir con el pago de estas obligaciones.

LA AUTORA

Andrea Villarreal Ojeda tiene el grado de Máster en Administración Pública en Economía y Políticas Públicas por The London School of Economics and Political Science (LSE), Máster en Finanzas y Gestión de Riesgos en la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), Especialista Superior en Finanzas (UASB) y es Economista por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Actualmente es la Directora del Departamento Económico en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).