Un análisis del crecimiento del PIB per cápita de países latinoamericanos y asiáticos da un indicio de que la disponibilidad de recursos naturales no es garantía para un rápido y sostenido crecimiento

Es un constante deseo de la comunidad internacional disponer de un método estandarizado y replicable que permita medir la variación del ingreso medio de los residentes de una nación. Este reto es complejo y laborioso, pero en cierta medida se ha llegado al consenso que la medición del Producto Interno Bruto, a través de la metodología de los manuales de Cuentas Nacionales publicados y difundidos por Naciones Unidas, sea el referente común para comparar el progreso de la actividad económica de los países.

El Producto Interno Bruto, que es el valor monetario total de la producción de bienes y servicios finales de un país durante un período determinado, se calcula desde dos perspectivas: la primera, en términos nominales (dólares corrientes del año en curso) y la segunda, en términos reales (dólares constantes de un año base). Las comparaciones inter-temporales se realizan con el PIB real para eliminar los efectos de la variación de precios y así poder determinar el crecimiento de la producción. Si esta variable se la divide para la población, se obtiene el PIB per cápita real. Esto permitirá observar la evolución del ingreso medio de una nación.

La información que se presenta en los siguientes gráficos (ver en la versión descargable del artículo) proviene de las bases de datos del Banco Mundial, modificadas de tal manera que el valor del PIB real per cápita de cada país empiece en 0 en el año de 1977. De esta manera se homologa el punto de partida y se puede establecer la velocidad de crecimiento de una nación y compararla con el resultado de otras. Así, se puede determinar la magnitud del cambio del ingreso promedio real en 40 años de información estadística. Los resultados que se obtienen para América Latina evidencian cuatro grupos de países:

  • En el primero se encuentran los de mejor desempeño: Chile, Panamá y República Dominicana. Estos países entre 1977 y 2017 crecieron en 246%, 214%, 193%, respectivamente, por tanto, serían los líderes en el crecimiento del PIB per cápita real de la región.
  • Un segundo grupo de crecimiento destacable se conforma por Uruguay, Colombia, Paraguay y Costa Rica que crecieron algo más de 100% en el período de análisis, es decir, estas naciones al menos duplicaron su ingreso real medio.
  • El tercer grupo se caracteriza por un crecimiento mediocre. Ecuador (línea punteada roja) forma parte de este grupo, con un crecimiento de 50% aproximadamente. El resto de los países de este grupo son Perú, México, Brasil, Bolivia, Honduras, Argentina, Guatemala y El Salvador.
  • El último conjunto de países esta conformado por aquellos que están en una peor situación que el punto de partida. Nicaragua perdió el 21% de su PIB per cápita real en estos 40 años, Haití con 33% de perdida y finalmente Venezuela 43%´, cuya situación habría empeorado aún más en 2018.

Este mismo análisis se puede ejecutar para cualquier país. En el gráfico 2 (en la versión descargable del artículo) se han seleccionados países asiáticos de rápido crecimiento económico y se los ha colocado junto a Chile, quién representa el mejor resultado de América Latina. El crecimiento de 246% de Chile se ve eclipsado por los resultados mucho más amplios de países como Indonesia (293%), Malasia (304%), India (400%), Tailandia (400%), Singapur (423%) y el caso emblemático y de estudio, Corea del Sur, con un crecimiento de 700%.

Finalmente, el gráfico 3 (en la versión descargable del artículo) presenta la evolución del PIB per cápita real de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Como se puede observar, la senda de crecimiento ha sido muy limitada a pesar de disponer de un recurso natural no renovable, que es uno de los elementos de mayor demanda para la generación de energía a nivel mundial. Este resultado sería un indicio de que la disponibilidad de recursos naturales no es garantía para un rápido y sostenido crecimiento y, más bien, elementos que mejoran la competitividad integral, el respeto a la ley y a la propiedad privada, la institucionalidad y un manejo macroeconómico prudente y responsable, como en el caso de los países asiáticos, son requisitos indispensables para incrementar el ingreso medio de una nación.

EL AUTOR

Juan Pablo Erráez tiene el grado de Máster en Economía y Regulación de los Servicios Públicos por la Universidad de Barcelona, España, y egresado del Máster en Estadística Aplicada por la Escuela Politécnica Nacional, Ecuador. Es economista por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Actualmente es Director del Departamento Económico en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador y profesor de Entorno Económico del IDE Business School.